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El referéndum secesionista de Crimea y el adelanto de los intereses geopolíticos de la Federación Rusa en la región PDF Imprimir Correo
Escrito por Alejandro Torres Rivera / MINH Comité Ejecutivo   
Viernes, 21 de Marzo de 2014 00:10

crimeaEl referéndum para consultar la voluntad de la población de la República Autónoma de Crimea en torno a su integración con Ucrania o su eventual adhesión a la Federación Rusa se ha consumado.



Participó en el mismo el 82% de los electores capacitados para votar en este país de 2.2 millones de habitantes. De estos, casi 1.5 millones son nacionales rusos o de ascendencia rusa; otros 350 mil son ucranianos, contabilizándose en el resto de la población otras nacionalidades, de las cuales la mayoría es de origen tártaro. Según números ofrecidos por Putin, los tártaros en Crimea son al presente entre 290-300 mil personas.

Del total de votos emitidos, el 96% se expresó a favor de separarse de Ucrania y reunificarse con Rusia. ¿Por qué el uso de la palabra ¨reunificación¨? Pues sencillamente porque en el pasado más remoto, Crimea formó parte del Imperio Zarista y con posterioridad a su derrocamiento, pasó a formar parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas como una región autónoma. Así permaneció hasta que en la década de 1960 el estado soviético determinó que Crimea pasara a formar parte de Ucrania como una República Autónoma.

Despoblada de la mayoría de sus habitantes originarios tártaros luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando de manera masiva fueron deportados hacia Asia Central acusados de haber colaborado con los nazis en los años de ocupación del territorio, la península de Crimea fue rusificada con población de origen ruso y ucraniano, quedando reducida su población originaria tártara a apenas un 15% de su población. Si nos apegamos a las normas de derecho internacional, los sujetos de autodeterminación en Crimea deberían ser los tártaros y no los rusos. No obstante, al ser los tártaros una minoría nacional en su propio territorio, el ejercicio de su derecho a la libre determinación se torna complicado en un escenario donde la mayoría de su población, ante los recientes sucesos desatados en Ucrania, prefiere la secesión como región. Al hacerlo, proclaman su independencia frente a Ucrania a la vez que demandan su integración como región autónoma con la Federación Rusa de la cual se sienten parte, tanto por lazos lingüísticos, como culturales y religiosos.

La consulta efectuada en Crimea contó con el beneplácito del presidente ruso Vladimir Putin quien, en el juego de estrategias de dominación regional y protección de intereses geopolíticos vitales de la Federación Rusa, en su enfrentamiento con Estados Unidos y la Unión Europea, parece haber logrado colocarse en una mejor posición que sus rivales. Según indica para Rusia Hoy el 20 de marzo de 2014 Igor Korotchenko, Director del Centro de Rusia de Análisis del Comercio de Mundial de Armas, detrás de los sucesos ocurridos en Ucrania, también estaba el interés de la OTAN por quedarse con una porción de la península de Crimea para establecer allí instalaciones navales y emplazar una flota. En ese sentido, el referéndum en Crimea y su resultado favorable a Rusia no hace sino permitir el ¨funcionamiento ininterrumpido de la flota de guerra rusa del Mar Negro¨. Más adelante Korotchenko indica: ¨Creo que lograremos convertir la flota del Mar Negro en una de las flotas más modernas y avanzadas, que permitirá en el futuro, no nos moleste que la OTAN realice ejercicios militares en el Mar Negro.¨ Con el control de Crimea, contrario a lo anticipado por Estados Unidos y la Unión Europea, la Federación Rusa ha reforzado su seguridad nacional en la porción sur de su territorio.

En días previos, el profesor Michael Chossudovsky, analista internacional de Global Research, una ONG dedicada al estudio e investigación de asuntos internacionales con sede en Canadá, en un escrito publicado el 18 de marzo de 2014 bajo el título Crisis in Ukraine: Russia extends its control over the Black Sea and Strategic Waterways, nos provee su visión percepción en torno a la gran jugada hecha por Putin en este contexto. Chossudovsky señala que la integración de Crimea a la Federación Rusa en virtud del Tratado suscrito entre estas dos entidades políticas de fecha 18 de marzo de 2014, redefine el tablero geopolítico de ajedrez para la cuenca del Mar Negro constituyendo un golpe a los intentos de la OTAN de integrar a Ucrania dentro de este tratado de defensa.

Bajo los términos del Tratado, no una sino dos entidades políticas que antes formaban parte de Ucrania, se integraron a la Federación Rusa con el estatus de ¨regiones autónomas¨. Estas son la República de Crimea y la Ciudad de Sebastopol, donde se encuentra la sede de la Flota Rusa del Mar Negro. Esta instalación, a raíz de la ruptura entre Ucrania y la Unión Soviética a comienzos de la década de 1990, era administrada de manera conjunta entre Ucrania y Rusia. Hoy, luego del referéndum de secesión y del nuevo Tratado entre Crimea y Rusia, los acuerdos negociados previamente entre Ucrania y Rusia han sido declarados nulos por esta última.

Indica también el profesor Chossudovsky que el control absoluto de Rusia sobre la totalidad de la península de Crimea le asegura el control desde su territorio de Novorossiysk y su puerto, donde se encuentran las principales tuberías de gas natural entre el Mar Negro y el Mar Caspio. Allí, al Este de la península Crimea y como parte del litoral occidental ruso del Mar Negro, se encuentra también la ciudad de Sochi, en las cercanías de su frontera con Georgia. En 2008 Rusia libró un conflicto armado en las regiones de Osetia del Sur y Abjasia, mayormente pobladas por rusos y sobre las cuales Georgia, otra exrepública soviética sobre la cual la OTAN ha pretendido su inclusión en el tratado de defensa liderado por Estados Unidos y la Unión Europea, reclamaba titularidad.

La península de Crimea en su porción oriental se encuentra localizada a apenas 5 kilómetros de distancia de la península de Kerch, localizada en territorio ruso. En invierno al congelarse el estrecho entre las dos penínsulas, se logra acceso sobre el hielo de un extremo al otro. Este punto de encuentro, a su vez, constituye el acceso o punto de entrada entre las dos regiones al Mar de Azov, el cual a su vez conecta con las desembocaduras de los ríos Don y Volga que discurren desde a Federación Rusa. Desde estas vías pluviales se obtiene acceso a través sus aguas y canales, al Mar Caspio y Moscú.

La región oriental de Ucrania incluye las porciones occidental y oriental de la península de Crimea. En conjunto constituye una  región con importantes ciudades como Odessa, Donetsk y Kharkov, donde la población que allí reside es también es mayoritariamente de rusa o de origen ruso. En esta región con un largo litoral ubicado al norte del Mar Negro, se han llevado a cabo en las pasadas semanas múltiples demostraciones públicas en las cuales se ha reclamado, incluso por algunas ciudades siguiendo el modelo de Crimea, la realización de una consulta secesionista que allane el camino de toda a zona a una eventual anexión con la Federación Rusa.

En ocasión del discurso dado por el presidente Putin a raíz del referéndum en Crimea, y en alguna manera, en una clara y abierta respuesta a las declaraciones del presidente Barack Obama indicando que Estados Unidos ¨jamás reconocerá los resultados de la consulta¨, el mandatario ruso afirmó que la consulta se hizo ¨en pleno cumplimiento de los procedimientos democráticos y las normas internacionales¨. Indicó, además, que las cifras de los resultados obtenidos ¨hablan por sí solas¨.

En otra noticia de la agencia de noticias Rusia Hoy (Russia Today) del pasado 17 de marzo, apareció un artículo analizando los resultados del referéndum en Crimea comparándolo con la situación en Puerto Rico. Allí, el periodista Juan José Gutiérrez, cuestiona por qué el referéndum sobre estatus del pasado 6 de noviembre en Puerto Rico ¨no tuvo ningún seguimiento mediático internacional sobre los resultados como en el caso de Crimea¨, y sin embargo, sí lo tiene el ocurrido en esta península. Igualmente, el representante permanente de Rusia ante las Naciones Unidas cuestiona: ¨¿Por qué el pueblo de Crimea debe ser una excepción?¨. Después de todo, indica, fueron sus residentes los que expresaron su opinión.

A las críticas formuladas desde el Reino Unido de la Gran Bretaña sobre las decisiones tomadas por Rusia a base de sus intereses de sus ciudadanos en la región, la respuesta dada por este país ha sido cuestionar la fuerza moral de tales señalamientos. Rusia le recuerda a los portavoces británicos, cómo el Reino Unido de la Gran Bretaña se agarró de los intereses de ciudadanos para así afianzar su pretendido derecho en Las Malvinas y no reconocer los derechos que sobre estas islas y otras en la zona ha reclamado por años el gobierno de la República de Argentina.

En los últimos dos grandes enfrentamientos en política internacional entre la Federación Rusa de un a lado, y Estados Unidos junto a la Unión Europea del otro lado, el aparente ganador en la contienda, al menos por ahora, ha sido la primera. En el caso de Siria, los intentos de Estados Unidos por desatar sobre dicho país la receta ensayada en Libia no les funcionó. Y si no les funcionó en alguna medida, es porque el propósito perseguido por Estados Unidos y otros países ante el Consejo de Seguridad no eran realmente de naturaleza humanitaria. Su intención real en Siria era el derrocamiento de un gobierno constitucional legalmente elegido por su pueblo, con el único y deliberado propósito de instaurar allí, con las consecuencias de un grave y devastador conflicto militar interno, un gobierno fiel a sus políticas de dominación sobre la región del Medio Oriente.

Un cambio de gobierno en Siria, o el derrocamiento del gobierno constitucional y su sustitución por un gobierno afín a los intereses del Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN, constituye una amenaza a la seguridad de la Federación Rusa y los accesos de su flota al Mar Mediterráneo. Por eso las amenazas de Obama de una invasión del país como parte de un mandato de la comunidad internacional fueron frustradas por las gestiones diplomáticas rusas y el ejercicio de su poder de veto en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El segundo evento donde Rusia ha demostrado un mejor olfato político con relación al desarrollo de los acontecimientos internos en Ucrania, ha sido su respuesta ante los mismos. Ante el derrocamiento del presidente Yanukovich por una oposición alimentada por Estados Unidos y la Unión Europea dirigido a frenar los acercamientos económicos y políticos del entonces presidente ucraniano con la Federación Rusa, la respuesta de Putin más que militar como ocurrió con Georgia en 2008, ha sido política. Para Estados Unidos era  importante el distanciamiento de Ucrania de la Federación Rusa y en su lugar, que este país girara hacia la órbita de la Unión Europea y la OTAN. La respuesta rusa fue de firmeza diplomática, aunque haciendo evidente su disposición militar en el manejo del conflicto de ser necesaria. Para no tomar la opción militar, se optó rápidamente, antes de que el nuevo gobierno en Ucrania pudiera estructurarse. Mediante el voto abrumador de la mayoría de la población, Putin ha logrado la legitimación internacional en el proceso de secesión de Crimea.

Por el momento, todo apunta al hecho de que la Federación Rusa se ha posicionado cómodamente frente a Estados Unidos y la Unión Europea. Su poder de veto ante el Consejo de Seguridad de la ONU, le asegura a Putin la no intervención de la comunidad internacional en contra de sus intereses. Es evidente que la Federación Rusa no tiene intenciones de renunciar a su posición en torno a Crimea y a la permanencia de su Flota en esta nueva ¨región autónoma¨ de la Federación Rusa, lo que en definitiva, continuará acrecentando los tambores de guerra en la región que bordea el Mar Negro.

El referéndum secesionista de Crimea y el adelanto de los intereses geopolíticos de la Federación Rusa en la región

El referéndum para consultar la voluntad de la población de la República Autónoma de Crimea en torno a su integración con Ucrania o su eventual adhesión a la Federación Rusa se ha consumado.

Participó en el mismo el 82% de los electores capacitados para votar en este país de 2.2 millones de habitantes. De estos, casi 1.5 millones son nacionales rusos o de ascendencia rusa; otros 350 mil son ucranianos, contabilizándose en el resto de la población otras nacionalidades, de las cuales la mayoría es de origen tártaro. Según números ofrecidos por Putin, los tártaros en Crimea son al presente entre 290-300 mil personas.

Del total de votos emitidos, el 96% se expresó a favor de separarse de Ucrania y reunificarse con Rusia. ¿Por qué el uso de la palabra ¨reunificación¨? Pues sencillamente porque en el pasado más remoto, Crimea formó parte del Imperio Zarista y con posterioridad a su derrocamiento, pasó a formar parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas como una región autónoma. Así permaneció hasta que en la década de 1960 el estado soviético determinó que Crimea pasara a formar parte de Ucrania como una República Autónoma.

Despoblada de la mayoría de sus habitantes originarios tártaros luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando de manera masiva fueron deportados hacia Asia Central acusados de haber colaborado con los nazis en los años de ocupación del territorio, la península de Crimea fue rusificada con población de origen ruso y ucraniano, quedando reducida su población originaria tártara a apenas un 15% de su población. Si nos apegamos a las normas de derecho internacional, los sujetos de autodeterminación en Crimea deberían ser los tártaros y no los rusos. No obstante, al ser los tártaros una minoría nacional en su propio territorio, el ejercicio de su derecho a la libre determinación se torna complicado en un escenario donde la mayoría de su población, ante los recientes sucesos desatados en Ucrania, prefiere la secesión como región. Al hacerlo, proclaman su independencia frente a Ucrania a la vez que demandan su integración como región autónoma con la Federación Rusa de la cual se sienten parte, tanto por lazos lingüísticos, como culturales y religiosos.

La consulta efectuada en Crimea contó con el beneplácito del presidente ruso Vladimir Putin quien, en el juego de estrategias de dominación regional y protección de intereses geopolíticos vitales de la Federación Rusa, en su enfrentamiento con Estados Unidos y la Unión Europea, parece haber logrado colocarse en una mejor posición que sus rivales. Según indica para Rusia Hoy el 20 de marzo de 2014 Igor Korotchenko, Director del Centro de Rusia de Análisis del Comercio de Mundial de Armas, detrás de los sucesos ocurridos en Ucrania, también estaba el interés de la OTAN por quedarse con una porción de la península de Crimea para establecer allí instalaciones navales y emplazar una flota. En ese sentido, el referéndum en Crimea y su resultado favorable a Rusia no hace sino permitir el ¨funcionamiento ininterrumpido de la flota de guerra rusa del Mar Negro¨. Más adelante Korotchenko indica: ¨Creo que lograremos convertir la flota del Mar Negro en una de las flotas más modernas y avanzadas, que permitirá en el futuro, no nos moleste que la OTAN realice ejercicios militares en el Mar Negro.¨ Con el control de Crimea, contrario a lo anticipado por Estados Unidos y la Unión Europea, la Federación Rusa ha reforzado su seguridad nacional en la porción sur de su territorio.

En días previos, el profesor Michael Chossudovsky, analista internacional de Global Research, una ONG dedicada al estudio e investigación de asuntos internacionales con sede en Canadá, en un escrito publicado el 18 de marzo de 2014 bajo el título Crisis in Ukraine: Russia extends its control over the Black Sea and Strategic Waterways, nos provee su visión percepción en torno a la gran jugada hecha por Putin en este contexto. Chossudovsky señala que la integración de Crimea a la Federación Rusa en virtud del Tratado suscrito entre estas dos entidades políticas de fecha 18 de marzo de 2014, redefine el tablero geopolítico de ajedrez para la cuenca del Mar Negro constituyendo un golpe a los intentos de la OTAN de integrar a Ucrania dentro de este tratado de defensa.

Bajo los términos del Tratado, no una sino dos entidades políticas que antes formaban parte de Ucrania, se integraron a la Federación Rusa con el estatus de ¨regiones autónomas¨. Estas son la República de Crimea y la Ciudad de Sebastopol, donde se encuentra la sede de la Flota Rusa del Mar Negro. Esta instalación, a raíz de la ruptura entre Ucrania y la Unión Soviética a comienzos de la década de 1990, era administrada de manera conjunta entre Ucrania y Rusia. Hoy, luego del referéndum de secesión y del nuevo Tratado entre Crimea y Rusia, los acuerdos negociados previamente entre Ucrania y Rusia han sido declarados nulos por esta última.

Indica también el profesor Chossudovsky que el control absoluto de Rusia sobre la totalidad de la península de Crimea le asegura el control desde su territorio de Novorossiysk y su puerto, donde se encuentran las principales tuberías de gas natural entre el Mar Negro y el Mar Caspio. Allí, al Este de la península Crimea y como parte del litoral occidental ruso del Mar Negro, se encuentra también la ciudad de Sochi, en las cercanías de su frontera con Georgia. En 2008 Rusia libró un conflicto armado en las regiones de Osetia del Sur y Abjasia, mayormente pobladas por rusos y sobre las cuales Georgia, otra exrepública soviética sobre la cual la OTAN ha pretendido su inclusión en el tratado de defensa liderado por Estados Unidos y la Unión Europea, reclamaba titularidad.

La península de Crimea en su porción oriental se encuentra localizada a apenas 5 kilómetros de distancia de la península de Kerch, localizada en territorio ruso. En invierno al congelarse el estrecho entre las dos penínsulas, se logra acceso sobre el hielo de un extremo al otro. Este punto de encuentro, a su vez, constituye el acceso o punto de entrada entre las dos regiones al Mar de Azov, el cual a su vez conecta con las desembocaduras de los ríos Don y Volga que discurren desde a Federación Rusa. Desde estas vías pluviales se obtiene acceso a través sus aguas y canales, al Mar Caspio y Moscú.

La región oriental de Ucrania incluye las porciones occidental y oriental de la península de Crimea. En conjunto constituye una región con importantes ciudades como Odessa, Donetsk y Kharkov, donde la población que allí reside es también es mayoritariamente de rusa o de origen ruso. En esta región con un largo litoral ubicado al norte del Mar Negro, se han llevado a cabo en las pasadas semanas múltiples demostraciones públicas en las cuales se ha reclamado, incluso por algunas ciudades siguiendo el modelo de Crimea, la realización de una consulta secesionista que allane el camino de toda a zona a una eventual anexión con la Federación Rusa.

En ocasión del discurso dado por el presidente Putin a raíz del referéndum en Crimea, y en alguna manera, en una clara y abierta respuesta a las declaraciones del presidente Barack Obama indicando que Estados Unidos ¨jamás reconocerá los resultados de la consulta¨, el mandatario ruso afirmó que la consulta se hizo ¨en pleno cumplimiento de los procedimientos democráticos y las normas internacionales¨. Indicó, además, que las cifras de los resultados obtenidos ¨hablan por sí solas¨.

En otra noticia de la agencia de noticias Rusia Hoy (Russia Today) del pasado 17 de marzo, apareció un artículo analizando los resultados del referéndum en Crimea comparándolo con la situación en Puerto Rico. Allí, el periodista Juan José Gutiérrez, cuestiona por qué el referéndum sobre estatus del pasado 6 de noviembre en Puerto Rico ¨no tuvo ningún seguimiento mediático internacional sobre los resultados como en el caso de Crimea¨, y sin embargo, sí lo tiene el ocurrido en esta península. Igualmente, el representante permanente de Rusia ante las Naciones Unidas cuestiona: ¨¿Por qué el pueblo de Crimea debe ser una excepción?¨. Después de todo, indica, fueron sus residentes los que expresaron su opinión.

A las críticas formuladas desde el Reino Unido de la Gran Bretaña sobre las decisiones tomadas por Rusia a base de sus intereses de sus ciudadanos en la región, la respuesta dada por este país ha sido cuestionar la fuerza moral de tales señalamientos. Rusia le recuerda a los portavoces británicos, cómo el Reino Unido de la Gran Bretaña se agarró de los intereses de ciudadanos para así afianzar su pretendido derecho en Las Malvinas y no reconocer los derechos que sobre estas islas y otras en la zona ha reclamado por años el gobierno de la República de Argentina.

En los últimos dos grandes enfrentamientos en política internacional entre la Federación Rusa de un a lado, y Estados Unidos junto a la Unión Europea del otro lado, el aparente ganador en la contienda, al menos por ahora, ha sido la primera. En el caso de Siria, los intentos de Estados Unidos por desatar sobre dicho país la receta ensayada en Libia no les funcionó. Y si no les funcionó en alguna medida, es porque el propósito perseguido por Estados Unidos y otros países ante el Consejo de Seguridad no eran realmente de naturaleza humanitaria. Su intención real en Siria era el derrocamiento de un gobierno constitucional legalmente elegido por su pueblo, con el único y deliberado propósito de instaurar allí, con las consecuencias de un grave y devastador conflicto militar interno, un gobierno fiel a sus políticas de dominación sobre la región del Medio Oriente.

Un cambio de gobierno en Siria, o el derrocamiento del gobierno constitucional y su sustitución por un gobierno afín a los intereses del Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN, constituye una amenaza a la seguridad de la Federación Rusa y los accesos de su flota al Mar Mediterráneo. Por eso las amenazas de Obama de una invasión del país como parte de un mandato de la comunidad internacional fueron frustradas por las gestiones diplomáticas rusas y el ejercicio de su poder de veto en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El segundo evento donde Rusia ha demostrado un mejor olfato político con relación al desarrollo de los acontecimientos internos en Ucrania, ha sido su respuesta ante los mismos. Ante el derrocamiento del presidente Yanukovich por una oposición alimentada por Estados Unidos y la Unión Europea dirigido a frenar los acercamientos económicos y políticos del entonces presidente ucraniano con la Federación Rusa, la respuesta de Putin más que militar como ocurrió con Georgia en 2008, ha sido política. Para Estados Unidos era importante el distanciamiento de Ucrania de la Federación Rusa y en su lugar, que este país girara hacia la órbita de la Unión Europea y la OTAN. La respuesta rusa fue de firmeza diplomática, aunque haciendo evidente su disposición militar en el manejo del conflicto de ser necesaria. Para no tomar la opción militar, se optó rápidamente, antes de que el nuevo gobierno en Ucrania pudiera estructurarse. Mediante el voto abrumador de la mayoría de la población, Putin ha logrado la legitimación internacional en el proceso de secesión de Crimea.

Por el momento, todo apunta al hecho de que la Federación Rusa se ha posicionado cómodamente frente a Estados Unidos y la Unión Europea. Su poder de veto ante el Consejo de Seguridad de la ONU, le asegura a Putin la no intervención de la comunidad internacional en contra de sus intereses. Es evidente que la Federación Rusa no tiene intenciones de renunciar a su posición en torno a Crimea y a la permanencia de su Flota en esta nueva ¨región autónoma¨ de la Federación Rusa, lo que en definitiva, continuará acrecentando los tambores de guerra en la región que bordea el Mar Negro.

 

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